Tere
Timbalitos era una niña alegre y artista con un gran sueño: llegar a tocar la
batería en un grupo musical. Pero para conseguirlo había un gran obstáculo:
Tere tenía que practicar mucho para hacerlo bien, pero justo al lado de su casa
vivían un montón de ancianitos, muchos de ellos enfermos, en una residencia; y
sabía que el ruido de tambores, bombos y platillos podía molestarles muchísimo.
Tere era una niña muy buena y respetuosa, y buscaba constantemente la forma de
practicar sin molestar a los demás. Así, había intentado tocar en sitios tan
raros como un sótano enterrado, una cocina, un desván, o incluso una ducha,
pero no había forma, siempre había alguien que se sentía verdaderamente
molesto; así que, decidida a ensayar mucho, Tere pasaba la mayor parte del tiempo
tocando sobre libros y cajas, y buscando nuevos sitios donde practicar. Un día,
mientras veía un documental de ciencias en la televisión, escuchó que, en el
espacio, como no había aire, el ruido no se podía transmitir, y decidió
convertirse en una especie de astronauta musical.
Con la ayuda de muchos
libros, mucho tiempo, y mucho trabajo, se construyó una burbuja espacial: era
una gran esfera de cristal, en la que una máquina sacaba el aire para hacer el
vacío, y en la que sólo estaban su batería y una silla. Tere se vestía con un
traje de astronauta que se había fabricado, se metía en la burbuja, pulsaba el
de la máquina para sacar el aire, y... ¡se ponía a tocar la batería como una
loca!
En muy poco tiempo, Tere Timbalitos, "la astronauta musical",
se hizo muy famosa. Acudía tanta gente a verla tocar en su burbuja espacial,
que tuvo que poner unos pequeños altavoces para que pudieran escucharla, y poco
después trasladó su burbuja y comenzó a dar conciertos. Llegó a ser tanta su
fama, que desde el gobierno le propusieron formar parte de un viaje único al
espacio, y así se convirtió de veras en la auténtica astronauta musical,
superando de largo aquel sueño inicial de tocar en un grupo. Y cuando años
después le preguntaban cómo había conseguido todo aquello, se quedaba un rato
pensando y decía:
-Si no me hubieran importado tanto aquellos ancianitos, si no
hubiera seguido buscando una solución, nada de esto habría ocurrido.

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